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Babesias: ¿qué es?

Las babesias no son muy conocidas por parte de quienes siguen el mundo de los caballos como meros observadores a distancia. Sin embargo, los problemas que causan sí pueden resultar relativamente comunes en numerosos équidos.

Por consiguiente, vale la pena profundizar en su origen y las consecuencias que pueden provocar. De este modo, estarás más preparado para afrontar los eventuales empeoramientos de la salud de tu caballo que pueden originar. Presta atención.

Las claves de las babesias

En primer lugar, hemos de señalar que se trata de unos protozoos capaces de infectar a los caballos y poner en serio peligro su salud. Los dos parásitos que se encuentran en condiciones de infectar a los équidos son el Babesia caballi y el Theileria equi. También son conocidos como B. caballi y T. equi. Como puedes comprobar, sus nombres científicos ya hacen alusión a su predilección por los caballos.

Se trata de dos protozoos que forman parte del conjunto de los endoparásitos. Son los parásitos cuyos efectos se dan en el interior de los caballos. Por lo tanto, generan los daños al interno de los tejidos y pueden llegar a afectar, como así sucede, a órganos relevantes para la salud equina.

Pero ¿cómo llegan estos microorganismos al interior del cuerpo de los caballos? Su itinerario no resulta directo, sino que lo hacen a través de un insecto que también se caracteriza por aprovecharse de los équidos.

La babesia entra en el organismo de los caballos a partir de las picaduras de la garrapata, que opera como vector de estos protozoos. Una babesia puede infectar a una garrapata y esta, a su vez, puede morder a un caballo. Es entonces cuando, además del daño producido por la mordedura de la garrapata, se ocasionará la infección por parte del microorganismo en cuestión.

Ten en cuenta que las garrapatas son unos insectos hematófagos, es decir, que necesitan alimentarse de sangre para sobrevivir. Resultan comunes, por otro lado, en los prados de nuestro país. Las clases de garrapatas que pueden infectar a tu cuadrúpedo mediante sus picaduras son la Hyalomma, la Dermacentur y la Rhipicephalus.

¿Qué enfermedades pueden provocar estos protozoos?

La enfermedad derivada de la infestación por parte de estos microorganismos es conocida como piroplasmosis o babesiosis. Puede ser causada por la infección de uno de los dos protozoos o por parte de ambos.

La detección, a primera vista, de estas enfermedades no resulta sencilla. Hay dos circunstancias que explican esta complicación. Por una parte, los caballos que viven en zonas donde proliferan tanto las garrapatas como las babesias tienden a estar protegidos por una mayor inmunidad ante los efectos adversos de estos parásitos. No olvides que la población de garrapatas no es uniforme en España, por lo que van a ser, precisamente, los caballos menos acostumbrados a convivir con ellas los que tienen más peligro de contraer la piroplasmosis.

Por otra, el cuadro de esta enfermedad (sobre todo, en sus primeras fases) comparte una serie de síntomas con numerosas enfermedades comunes. Por lo tanto, no resulta fácil distinguir, en estos primeros momentos, una piroplasmosis de otras sintomatologías; lo cual dificulta enormemente la detección temprana, tan necesaria para una recuperación en condiciones óptimas.

Además, no son extraños los casos de animales cuya infección resulta asintomática. En este sentido, se convierten en unos significativos focos de contagio que no se encuentran controlados.

¿Cómo se manifiesta esta patología? A grandes rasgos, la infección intraeritrocetaria va a generar una relevante destrucción de glóbulos rojos. La carencia de estas células se correlaciona, asimismo, con la liberación de sustancias nocivas que se introducen en la sangre y contribuyen a la generación de todo tipo de trastornos orgánicos. Entre ellos, destacamos la anemia, como paradigma de los perjuicios relativos a los daños en los eritrocitos.

Además de la anemia, hay otros síntomas que pueden aparecer de manera aislada o conjunta. Toma nota:

  • Fiebres
  • Una apatía que puede conducir a tendencias depresivas. Llegará un momento en el que los equinos pueden estar la mayoría del día postrados.
  • Diarreas, cólicos y otras alteraciones gastrointestinales.
  • Los animales no tienen ganas de alimentarse y carecen de apetito. En consecuencia, puedes percibir un sensible adelgazamiento.
  • Incremento de su frecuencia cardíaca.
  • Intensa y frecuente caída de lágrimas.
  • Hipersalivación, también denominada sialorrea.
  • Hemoglobinuria, es decir, presencia de hemoglobina en las micciones.
  • Bilirrubinuria, cuya definición puede deducirse por el ítem anterior.
  •  
  • Cojera, la cual puede derivar en que se paralice el tercio superior de su cuerpo.
  • Inflamación que puede degenerar en edemas en los párpados, la cabeza, los genitales, las extremidades y el abdomen.
  • Insuficiencias en los riñones.
  • Por último, sobresale la muerte, que se puede dar en entre un 10 y 50 % de los casos.

¿Cómo afrontar los problemas relativos a la piroplasmosis?

Lo primero que has de ponderar es que no resulta sencillo prever las infecciones por las garrapatas que te hemos citado al principio de este texto. Entre otras cosas, por el hecho de que no suelen persistir sobre la piel de los caballos. Estas garrapatas llevan a cabo sus picaduras y se desprenden, por lo que te costaría localizarlas.

Asimismo, tenemos que destacar que no existen vacunas efectivas para cortar de raíz la amenaza que suponen las babesias. Tus mecanismos de prevención han de pasar por mantener una limpieza y una ventilación que eviten que en las cuadras se genere el caldo de cultivo propicio para que estos parásitos puedan hacer mella.

Otra medida preventiva eficaz pasa por controlar la aparición de los síntomas más notables de la piroplasmosis para distinguirlos de los de otras enfermedades recurrentes y aprovechar la detección temprana. Un análisis de sangre es una prueba, en este sentido, de gran utilidad.

En cuanto al tratamiento, echa mano, bajo prescripción de tu veterinario equino de confianza, del antiprotozoario Imidocarb dipropionato. Este fármaco ha acreditado su eficacia, pero recuerda que tu caballo puede excitarse, sudar en exceso y sufrir trastornos gastrointestinales.

En definitiva, las babesias son unos de los mayores riesgos silenciosos que acechan a tus equinos. Haz buen uso de esta información y permanece atento a su sintomatología por si pudieran padecer piroplasmosis.

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