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Cuidados de un caballo: ¿cuáles son?

Los cuidados de un caballo son bastante exigentes. Se trata de una afirmación que vale la pena recalcar en primer lugar, ya que comprometerte a tener bajo tu custodia estos animales implica una gran responsabilidad.

Los cuidados del caballo requieren conocimientos, tiempo e inversión, por lo que hace falta un esfuerzo por parte de sus propietarios para cumplir con estos requisitos. Por fortuna, que un equino esté perfectamente asistido es una necesidad que puede ser delegada en especialistas que dispongan de la cualificación y disponibilidad a estos efectos. Por eso, el dueño de los caballos ha de contar, de partida, con capital suficiente para permitirse el mantenimiento de los equinos en buenas condiciones.

A continuación, te contamos las claves relativas a cómo cuidar a un caballo para que su vida se caracterice por el bienestar y pueda aportar un rendimiento óptimo. Presta atención.

Los principales cuidados del caballo

La asistencia que requieren estos cuadrúpedos es diaria y se divide en una serie de necesidades que te vamos a describir sucesivamente. Asimismo, en este repaso, te comentaremos los problemas que puede ocasionar la desidia en el trato a los equinos y los beneficios relacionados con tomar las precauciones oportunas. En este sentido, la utilización de productos específicos de calidad se va a convertir en una premisa relevante.

Te presentamos los cuidados básicos que necesitan estos animales. Hacen referencia a facetas tan significativas como el espacio, la higiene, la alimentación, el ejercicio físico y la salud. Toma nota.

El espacio

Los caballos salvajes eran una especie acostumbrada a pasar alrededor de 18 horas al aire libre. No cabe duda de que cuanta mayor libertad, más comodidad para un equino. Sin embargo, esta premisa, por razones de propiedad y seguridad, no siempre es viable. Por lo tanto, el objetivo, respecto a la residencia del caballo, es que disfrute de unas instalaciones en condiciones idóneas.

Si es posible, una hectárea de prado puede resultar suficiente para ellos. Este paddock tiene que estar bien delimitado mediante vallas y sin salientes que puedan dañarlos. En cuanto a los boxes, vale la pena que superen los 4×4 metros.

Pero, aparte de la calidad y las dimensiones del establo, importa su salubridad. Para evitar las infestaciones de insectos y hongos, se requieren una temperatura moderada, limpieza (sin estiércol ni acumulaciones de excrementos), una buena ventilación y que no haya filtraciones de humedad.

Por último, una cama (a poder ser, de virutas de madera) resulta imprescindible a la hora de garantizar el descanso del equino.

La higiene

Se revela como fundamental para evitar que la suciedad corporal atraiga a los parásitos que son vectores de enfermedades dérmicas y de otros tipos. La limpieza del animal es necesaria a diario en los ejemplares que viven estabulados. En los que se encuentran al aire libre, puedes ponerte a ella cada dos o tres días.

Procede con las esponjas y su champú específico y, a continuación, seca su sudor. Te recordamos, por otro lado, que el acondicionamiento de los caballos no acaba en su piel y su pelaje (las crines requieren unos productos especiales). Es preciso limpiar sus cascos mediante ganchos y engrasarlos con brocha y grasa para evitar que se agrieten. Y, cada mes y medio, que se le realice el herraje pertinente.

La alimentación

Los équidos no tienen vesícula biliar por eso estando en libertad están todo el día ingiriendo pequeñas dosis y cuando están en semi libertad debemos dosificar la comida para evitar que coman de golpe y se produzca un peligroso cólico. Los caballos comen alrededor de 10/15 kg en función de su peso al día y, además la sal, por su parte, les viene bien para el equilibrio de sus electrolitos.

Y no menos importante que su nutrición es su hidratación. No les ha de faltar un abrevadero accesible, dado que pueden beber entre 25 y 55 litros por día. Finalmente, valora, en función de las recomendaciones de tu veterinario, ofrecerles complementos alimenticios que contengan antioxidantes y los macro y micronutrientes básicos.

El ejercicio físico

Para que la musculatura y la tonicidad del caballo no se atrofien, es preciso que lleve a cabo ejercicio físico regular. Nos referimos, en los ejemplares comunes que no participan en prácticas deportivas, a por lo menos 4 horas de movimiento a la semana. Las sesiones de entrenamiento pueden dividirse en una hora al día. Esta planificación, por otro lado, comprende, como no puede ser de otra manera, el descanso. Por lo tanto, incluso en los supuestos de los equinos a los que se exige un mayor rendimiento, debe estar contemplado un día de descanso semanal.

Y no menos importante que su nutrición es su hidratación. No les ha de faltar un abrevadero accesible, dado que pueden beber entre 25 y 55 litros por día. Finalmente, valora, en función de las recomendaciones de tu veterinario, ofrecerles complementos alimenticios que contengan antioxidantes y los macro y micronutrientes básicos.

La atención del veterinario

La asistencia al caballo por parte de tu veterinario de confianza es una de las principales garantías para que su bienestar no se resienta. En este sentido, no tienes por qué esperar a que se hagan patentes dolencias o síntomas externos visibles para solicitar los servicios de este profesional de la salud de los animales.

Por otra parte, existen cuidados que se tienen que hacer efectivos en periodicidades concretas. Uno de ellos es el tratamiento de desparasitación, el cual puede llevarse a cabo de manera bimensual o trimensual y comporta la administración de determinados fármacos. Lo mismo podemos señalar respecto a la vacunación de estos mamíferos.

Te sugerimos que aproveches estas visitas para que el veterinario efectúe una revisión general del estado de salud del caballo. Y es que la detección temprana de los cuadros patológicos resulta esencial para que las eventuales terapias de curación puedan surtir efectos positivos.

Otra cuestión relevante, en este aspecto, es la relativa a la odontología equina. La dentadura de los caballos puede revestir problemas complejos, por lo que te aconsejamos que, por lo menos, conciertes una revisión anual. La identificación a tiempo, por ejemplo, de un diente de lobo evita que los inconvenientes bucales del equino vayan a más.

En definitiva, los cuidados de un caballo deben ser abordados con el máximo rigor, por lo que la ayuda profesional, aparte del compromiso personal, se revela como una aportación indispensable. De esta manera, la calidad de vida de tu equino será óptima. Si necesitas más información, ¡pregúntanos!

Alberto Gil

Veterinario especialista en equinos con más de 30 años dedicado a su cuidado en el campo

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